17 de octubre de 2005
Diario Hoy, Comentario de Diego Oquendo
A quien sí le movieron, y bastante fuerte, es a don Gustavo Noboa, cuando los policías del GIR lo trasladaron en vilo de su vivienda en Punta Blanca (península de Santa Elena), a su otra casa, ubicada en la vía a Samborondón. ¿Gendarmes con casco y chalecos antibalas, armados de metralletas de asalto, para poner en orden a un ex presidente de la República ? Por favor, las actuaciones policiales -por sobre las “órdenes superiores”- deben ser ecuánimes, proporcionadas, respetando siempre los derechos humanos. Que León y sus rugidos tendrían que ver en el asunto, asegura don Gustavo. Dudábamos de semejante afirmación. Empero.
El mismo ingeniero se involucra en el desaguisado cuando sale a decir, inocentemente, que “Noboa debe estar en su domicilio de Samborondón”. ¡Qué celo “urbano” el del jefe socialcristiano! Por lo demás, el Gobierno y su premier son capaces de cualquier gesta heroica con tal de tener contentos a los socialcristianos. |